Targa by Sheaffer con plumín M – Evaluación completa con fotografías y muestras de escritura

Introducción y primeras impresiones.

Muchos lectores de este blog se preguntan la razón de mi severidad e intolerancia ante el mal desempeño de una pluma fuente. La razón es el instrumento de escritura que me dispongo a evaluar mientras escribo estas líneas: la Targa by Sheaffer. Fue la primera que compré al retomar mi interés por las plumas fuente hace un par de años, y su excelentísimo desempeño estableció un alto estándar contra el que comparo cualquier otra pluma.

Las plumas vinieron empacadas en cajas plásticas forradas en vinil rojo en su exterior, y tela acolchada beige en su interior. Cada una vino acompañaba de un pequeño folleto de instrucciones/garantía, un cartucho Sheaffer bastante evaporado tras años de almacenaje, y un conversor tipo “press-bar”.

1.- Apariencia y diseño (6 de 10).

La Targa entró al mercado en 1976, y permaneció en producción hasta 1999. Durante ese cuarto de siglo se ofrecieron 70 acabados distintos en las plumas de tamaño “Classic”, y algunos menos en las plumas de tamaño “Slim”, para un total de 120 modelos distintos de producción regular. También se produjeron pequeñas cantidades de ediciones limitadas muy exclusivas y costosas. Las Targas más económicas poseen plumines de acero inoxidable, pero la mayoría de los modelos de producción regular posee plumines de oro de 14 quilates.

La forma básica es bastante aburrida: un cilindro cuyo diámetro se va achicando hacia uno de sus extremos, el extremo opuesto al capuchón. El gancho del capuchón es bastante “cuadrado”, con una rendija en el medio, y todo coronado por el conocido punto blanco en altorrelieve que le sirve de logo al fabricante. El extremo cerrado del capuchón termina en un botón de plástico negro, rodeado de una banda metálica decorativa ornada con la inscripción “SHEAFFER U.S.A.”.

Esta evaluación fue escrita con mi Targa by Sheaffer modelo 1081 Malachite Green Ronce, pero también poseo una en el modelo 1007 Geometric Gold Plated que muestro en las fotografías. Ambas plumas en mi poder son del tamaño “Classic”, y sus partes son intercambiables. De hecho, tengo la mala costumbre de mezclar componentes de ambos ejemplares para lograr una apariencia más alegre.

El acabado de mi primer Targa, conocido como Malachite Green Ronce, es una laca verde muy oscura atravesada por vetas verde claro. El patrón de vetas tiene una apariencia tridimensional, y ha sido pulido hasta darle mucho brillo. Las partes metálicas visibles están bañadas en oro. La terminación de mi otra Targa es una base metálica cruzada por un patrón de surcos bastante profundos, que luego ha sido electroplateada en oro y pulida a espejo.

2.- Construcción y calidad (7 de 10).

Es una pluma sólidamente construida, que me transmite una sensación de durabilidad. Está bien terminada, pero puedo observar pequeños descuidos aquí y allá, particularmente en el modelo laqueado. Por ejemplo, la banda metálica que confina la laca en el tope del capuchón posee uno de sus extremos mal redondeados y sin pulir.

3.- Peso y dimensiones (10 de 10).

Visualmente, la pluma es un poco chica para mi gusto; funcionalmente, tiene las dimensiones y el peso perfectos para usarla sin postear durante horas.

Por lo general no posteo mis plumas, pero postear la Targa se me hace particularmente tortuoso pues la longitud se incrementa exageradamente, se desbalancea hacia atrás debido al peso del capuchón, y se corre el riesgo de rayar el acabado del cañón con el clutch metálico del capuchón.

Las dimensiones y el peso son:

  • Tapada: 13,50 cm.
  • Destapada: 12,10 cm.
  • Posteada: 16,00 cm.
  • Díametro: 11 mm.
  • Peso tapada sin conversor: 25 gramos.
  • Peso (sin postear, con conversor + tinta): 18 gramos.

4.- Plumín y desempeño (10 de 10).

Ambos plumines son M (medium), único tamaño de punto disponible donde las compré. Lo más interesante del plumín de las Targa by Sheaffer es que es de tipo encastrado (“inlaid”), herencia de los plumines utilizados por Sheaffer en sus mejores plumas fuente de los años 50. Es un tipo de plumín de inmejorable desempeño, que fue eventualmente abandonado por lo complicado y costoso de su fabricación.

Los plumines de mis Targa son de oro de 14 quilates. Ambos son muy suaves, con un dejo de “diente” casi imperceptible, pero presente. Rígidos, sin ser un clavo. Digamos que son algo “elásticos”, pues se deforman un poco al presionarlos sobre el papel, sin variar el grosor del trazo. Depositan una húmeda línea cuyo grosor es consistente con mis expectativas para su punto M. Funcionan muy bien con todos los papeles que tengo, y tienen un flujo excelente con todas las tintas que he probado con ellos, desde las más húmedas hasta las más secas.

5.- Sistema de alimentación y mantenimiento (8 de 10).

Las Targa son alimentadas mediante cartuchos propietarios Sheaffer, o mediante conversor de tipo “press-bar”. Aburrido a más no poder, pero funciona muy bien, a juzgar por el excelente flujo en cualquier papel y con cualquier tinta.

Los cartuchos Sheaffer almacenan una gran cantidad de tinta; el conversor, un poco menos, pero aún suficiente para escribir una decena de páginas en papel muy absorbente y con una tinta fluída.

El sistema “press-bar” del conversor es fácil de usar, y es muy práctico para limpiar la pluma antes de cambiar el color de tinta o antes de guardarla.

6.-) Costo y valor (10 de 10).

Compré las plumas NOS (“New Old Stock” o inventario viejo de artículos nuevos) en “Edward Fumador”, en el Centro Comercial “Delicias Norte” de Maracaibo. Pagué el equivalente a 72 dólares americanos por el modelo 1081 Malachite Green Ronce, y unos 100 por el modelo 1007 Geometric Gold Plated. Las últimas Targa by Sheaffer fueron descontinuadas 10 años antes de que yo comprara la primera, de manera que tuve suerte en encontrarlas.

Conclusión y puntuación final (51 de 60 u 85 %).

No hay nada especialmente atractivo en el diseño de estas plumas, y hasta diría que sus formas me aburren. Es su desempeño impecable el que me hace delirar por ellas. No he conocido el papel, tinta, o combinación de ambos que haga fallar a estas Targas, ni un instante, ni una sola vez. Incluso las he entintado con tintas al carbón (con sólidos suspendidos, no aptas para plumas fuente), y no han dudado un instante en depositar una línea húmeda y consistente. Simplemente no fallan.

La única desventaja que le consigo a mis Targas, es que cuando las uso por un tiempo, comienzo a sentirme inconforme con el desempeño de mis otras plumas fuente.

Sheaffer 440 – Evaluación completa con fotografías y muestras de escritura

Sheaffer 440 con plumín M (medium).

Introducción y primeras impresiones.

Compré la primera de estas plumas como regalo para mi hija María Begoña. Antes le había regalado una Pilot Varsity y esta Sheaffer me pareció una opción estupenda para obsequiarle su primera pluma fuente seria. La compramos juntos y le enseñé como entintarla en la misma tienda.

Apenas al sacar la pluma de su austero empaque y tomarla entre mis manos, noté que el capuchón de acero cepillado había sido fabricado sin escatimar costos. El tiempo y el uso me enseñarían que el desempeño de la Sheaffer 440 es tan sólido como su capuchón. A la fecha he comprado tres, incluyendo la que le regalé a Bego. Todas vinieron en un sencillo estuche de plástico, acompañadas por un conversor tipo “Press Bar” y un blister contentivo de dos cartuchos. Ninguna de ellas incluyó un cuadernillo de instrucciones / garantía.

1.-) Apariencia y diseño (6 de 10).

Su diseño es conservador y su apariencia es utilitaria. Sus líneas recuerdan a un torpedo: un cilindro de sección uniforme a lo largo de casi toda su longitud, que se reduce de manera brusca cerca de sus extremos.

El capuchón de acero cepillado ocupa dos quintas partes del largo de la pluma tapada. Es bastante pesado y sólido, construido con una gruesa lámina de metal. Posee un gancho cromado de poca longitud, montado muy alto en el extremo del capuchón. Dicho gancho exhibe el hermoso punto blanco de plástico que sirve de logo inconfundible de Sheaffer. Cerca de la boca del capuchón se observan las palabras “SHEAFFER – MADE IN U.S.A.” grabadas en bajorrelieve en el acero.

La sección es bastante corta y de acabado plástico. En su parte baja se encuentran tres “orejas” metálicas que la acoplan al capuchón evitando que el metal del mismo haga marcas en el área de agarre. La rosca que acopla la sección al cañón de la pluma es metálica.

El cañón de la pluma está conformado por una única pieza plástica de pared bastante gruesa que se siente ligera y resistente al mismo tiempo.

Las piezas plásticas presentan un acabado brillante poco resistente a las marcas, rayaduras y abrasiones.

2.-) Construcción y calidad (7 de 10).

Me parece que el capuchón podría durar décadas de uso diario. Su gancho no tanto, pues tengo mis dudas acerca de la forma como está unido al capuchón. Usado diariamente, no creo que dure más de diez años.

El plástico de la sección y el cañón de la pluma no se ve particularmente duradero ni resistente a la abrasión provocada por el uso cotidiano. Le doy 5 años de uso severo, cuando mucho. El problema serían las rayaduras y raspaduras en su acabado. A mi modo de ver las cosas, esos rayones y raspaduras le dan carácter al instrumento, de manera que ¡bienvenidas sean!

La rosca que acopla la sección al cañón está maquinada precisamente y carece de holguras molestas.

La única marca de maquinado presente en toda la pluma es un pequeño punto sin pulir en el fondo del cañón. Se ve de color más claro y se siente al tacto al deslizar la punta de una uña sobre él.

3.-) Peso y dimensiones (7 de 10).

Las dimensiones de la pluma son las siguientes:

  • Tapada: 13,02 cm ( 5 1/8 pulgadas ).
  • Destapada: 11,27 cm ( 4 7/16 pulgadas ).
  • Posteda: 14,45 cm (5 11/16 pulgadas).

Es una pluma pequeña. Se me hace difícil usarla sin postear debido a su escaso peso y longitud. Al postearla adquiere dimensiones y peso que me son cómodas, aunque el peso del capuchón al final del cañón la desbalancea un poco.

4.-) Plumín y desempeño (8 de 10).

Adquirí las tres plumas con plumín M (medio) debido a que era el único punto (grosor del plumín) disponible. El plumín esta hecho de acero y todos los ejemplares que compré fueron suaves y firmes, sin ningún tipo de “diente” incluso en papeles de poca calidad. El plumín de la pluma de María Begoña funcionó perfectamente desde que fue entintado, depositando una húmeda línea por el lado fino de un punto medio. Mi pluma color bordeaux presentó severos problemas de flujo que pude solucionar manipulando el plumín yo mismo. Mi pluma color negro vino con problemas de flujo que no pude solucionar. Tanto así que dañé irreparablemente el plumín mientras trataba de corregir el flujo. De esta tercera pluma solo me quedaron piezas de repuesto.

El plumín es de tipo encastrado o “inlaid”, uno de los diseños de plumines más suaves y confiables. No hay mayor diferencia entre el desempeño de estos plumines cuando son fabricados en oro o en acero. Su proceso de fabricación es muy costoso debido a que el plástico de la parte frontal de la sección es “vaciado” alrededor del plumín, pasando a ser una solo pieza indivisible.

Se me hace difícil calificar este plumín. Cuando funciona, es uno de los mejores plumines del mundo. Sin embargo, no puedo pasar por alto que solo uno de los tres plumines funcionó sin problemas desde un principio.

5.-) Sistema de llenado y mantenimiento (10 de 10).

La Sheaffer 440 se alimenta desde un conversor tipo “Press Bar” o con cartuchos propietarios Sheaffer. Los cartuchos Sheaffer que vienen con la pluma almacenan la inmensa cantidad de 1,6 ml de tinta.

Llenar la pluma de tinta usando el conversor es muy sencillo. El diseño encastrado o “inlaid” del plumín y la geometría del alimentador bajo él también facilitan mucho la limpieza del frente de la sección después del llenado.

6.-) Costo y valor (8 de 10).

Compré las plumas en “Edward Fumador”, en el Centro Comercial “Delicias Norte” de Maracaibo. Las Sheaffer 440 fueron descontinuadas hace muchos años, por lo que mis plumas fueron NOS (“New Old Stock” o inventario viejo de artículos nuevos). Pagué 120,00 bolívares por cada una de las plumas, equivalentes a unos 20,00 dólares americanos. Solo 1 de las 3 plumas funcionó bien desde el principio. Aún con mi experiencia en plumas fuente solo logré rehabilitar 1 de las restantes. Considerando que las plumas que finalmente funcionaron tienen uno de los mejores plumines que he usado, las compraría de nuevo sin pensarlo dos veces.

Conclusión y puntuación final (46 de 60 o 77 %).

Esta pluma de bajo costo con plumín de acero y hecha de plástico brinda una experiencia de escritura magnífica. Si logro poner mis manos sobre otros ejemplares los compraré de inmediato. Me encantaría tener una en casa, otra en la oficina y otra en mi bolsillo.

Sheaffer 440 + Waterman South Sea Blue.
Maracaibo, 30 de abril de 2010.

La pluma fuente Sheaffer 440 está hecha con materiales poco costosos. El plástico de su cañón es muy liviano y de apariencia poco brillante. El capuchón está fabricado de un acero grueso y macizo. La pluma es relativamente pequeña.

De tipo encastrado (inlaid en inglés), el plumín de acero inoxidable tiene grabados el nombre del fabricante y el país de origen. Su punto medio deposita una húmeda línea mientras parece flotar sobre el papel debido a su suavidad.

Detalle de los componentes de la Sheaffer 440. Nótese el conversor tipo 'Press Bar' cuyo saco fue manchado por la tinta verde que utilicé en la primera carga de la pluma.