Waterman Havana – Evaluación de tinta para pluma fuente

Tinta: Waterman Havana.

A partir de octubre de 2011, esta tinta ha pasado a llamarse Absolute Brown. Al mismo tiempo, también han cambiado las ilustraciones de su empaque. Más detalles pulsando AQUÍ.

Contenedor: Botella de 50 ml.

Comprada en: http://www.pengallery.com.

Precio: USD 6,00.

Papel:
1.-) Para muestras de escritura, Rhodia dotPad de 80 gr/m2.
2.-) Papel genérico y poroso de mediana calidad.

Tiempo de secado:
Rhodia: 20 segundos.
Genérico: 5 segundos.

Flujo: Excelentes flujo y lubricación.

Feathering:
Rhodia: inexistente.
Genérico: inexistente.

Bleeding:
Rhodia: inexistente.
Genérico: ligero.

Saturación: Media.

Sombreado: Medio, y se presenta en cualquier tipo de papel.

Resistencia al agua: Absolutamente ninguna. Las salpicaduras de agua disuelven totalmente los trazos originales, solo dejando una mancha sin forma de color marrón rojizo. Bastan 15 segundos bajo el grifo para no dejar rastro alguno de tinta sobre el papel Rhodia.

Opinión general:

La Waterman Havana es otra tinta de excelente desempeño del fabricante francés, con inmejorables flujo y lubricación, y el esperado secado rápido. Su saturación media le permite sombrear en cualquier tipo de papel, aunque el sombreado es más marcado en papeles pesados, muy lisos y de color blanco, como el Clairefontaine de la papelería de Rhodia.

Cuando se usa con plumines gruesos, su color es el de un cigarro habano. Si se le usa con plumines finos y húmedos – como el M en la Pilot Vanishing Point empleada en la siguiente muestra de escritura – deja entrever marcadas tonalidades de rojo brillante. A pesar de que el papel color marfil atenúa el sombreado de la Waterman Havana, el contraste proporcionado saca lo mejor de esta tinta.

El poeta dice la verdad

Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores,
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.

Soneto de Federico García Lorca (1898-1936)