Raison d’être

Poco después de mi sexto cumpleaños, mi abuela Yolanda comenzó a enseñarme a leer y escribir. Luego de unos meses – apenas estuvo conforme con mis habilidades básicas con el lápiz – me mostró sus plumas fuente en desuso y me permitió escoger la que sería mi primera pluma fuente. Recuerdo haber tenido en mis manos una parker 51, varias Sheaffer y otras plumas indeterminadas. Habiendo revisado todas mis opciones, finalmente me decidí por una Sheaffer con cañón y capuchón chapados en oro amarillo, plumín “inlaid” de oro de 14 quilates y alimentada por conversor aerométrico.

Con tan fino instrumento de escritura en mis inexperimentadas manos, mi abuela comenzó paciente y amorosamente a enseñarme su hermosísima caligrafía estilo Palmer. Nunca he visto letra más hermosa que los manuscritos de mi abuela con su predilecta Parker 180. Todavía hoy día puede verse su influencia en las hermosas letras de mi madre y mi tía. Si hay un vestigio de belleza en mi descuidada letra, de mi abuela proviene.

Al igual que la pequeña Anne Frank, no tardé mucho en extraviar mi primera pluma fuente, regalo de mi abuela. Desearía haber conservado ese regalo hasta el presente, pero junto a la hermosa pluma, mi abuela me regaló mi amor a la lectura, a la escritura y mi fascinación con los instrumentos de escritura de todos los tipos. Eso me acompañará siempre. Pues he aquí que 30 años después del regalo de mi abuela, Mis Plumas Fuente celebra su incondicional amor y sus invaluables enseñanzas.


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4 pensamientos en “Raison d’être

  1. Hola Carlos,
    Estaba en casa sin saber que hacer, me acorde de tu blog, así me encontré con este relato de tu vida familiar y la relación con las plumas, veo que profesas un gran amor por las mujeres de tu familia eso me parece muy estimable en un hombre, admiro la sensibilidad en un hombre, es tan importante como el coraje necesario en la vida para lograr nuestros objetivos. Esperando poder leer mas de tu puño y letra….un saludo.

  2. Hola Isabel,

    Conversando con mis primos por Facebook me he dado cuenta que mi abuela tuvo una influencia muy marcada en todos sus nietos. No tengo ni idea si eso es igual en otras familias. Por otro lado fui único nieto por mucho tiempo, lo que quizá me hizo muy cercano a mi abuela durante mis primeros años.

    Gracias por tus comentarios. Ya estoy trabajando en una entrada sobre mi Sheaffer 440. Es una pluma de bajo costo con un desempeño excelente que lamentablemente fue descontinuada hace años.

    Saludos,

    Carlos Javier.

  3. Hola Carlos,

    Revisando tu blog (y habiendo llegado por algún clic sin intención) me has hecho pensar en mi propia familia.

    Mi bisabuela y abuela maternas y mi madre han escrito en Palmer, es una lástima que el sistema educativo básico olvidara la parte humanista y se dedicara más a la eficientista.

    Yo alcancé todavía en la escuela primaria a hacer ejercicios de caligrafía y de escritura Palmer, pero poco duró la enseñanza.

    Sin embargo, algunos rastros de tan hermosa forma de escritura aún quedan cuando me lo propongo, claro, nada que ver de haber continuado con su práctica sistemática.

    Las plumas fuente las ví de pequeño, dos o tres, en el pueblito no había muchas posibilidades quizá para encontrarse con ellas, pero representaron objetos fascinantes para mi tierna infancia.

    Hoy día ver a una persona escribir cotidianamente con una pluma fuente o hacerlo con letra Palmer, es algo por demás insólito (más fácil ver BlackBerrys en las manos), pero cuando se atestigua tal hecho, la impresión que deja dicha persona es difícil de ignorar. ¿Sólo escribir? o mejor decir: “con arte, dibujar palabras”. Me quedo con ésto.

    Tus posteos han tenido un extraño efecto en mí en este momento, algo apresurado preparando cosas del trabajo para la próxima semana, raro, me quedo con una calma gratificante.

    Ignoro si tu abuela vive, si está con ustedes o nó, igualmente pero con todo respeto, dale un saludo de mi parte.

    Y para tí, otro desde Coatzacoalcos, Veracruz, México.

    Gracias Carlos.

    • Hola Carlos,

      He escuchado a muchas personas decir que teclean más rápido de lo que escriben a mano. Otras se quejan de su hórrida letra manuscrita. El tiempo que antes dedicábamos a aprender y a mantener una hermosa e inteligible caligrafía se dedica hoy a aprender mecanografía y los intríngulis de un procesador de textos. Al final del día logramos lo mismo usando herramientas distintas. Siendo un “geek” por derecho propio, no desdeño mucho de las nuevas tecnologías. Sin embargo, mantengo este rinconcito donde disfruto de tecnologías antiguas – como las plumas fuente – y de los usos del pasado. Como mencionas en tu caso, yo también lo uso para recordar a las mujeres de hermosa caligrafía que me enseñaron a leer y a escribir. La más bella letra que recuerdo haber visto pertenecía a mi abuela, quien murió hace unos años. Mi madre heredó la letra de mi abuela, al igual que mi tía, quienes la practican hasta este día.

      Ahora que lo mencionas, yo nunca vi muchas plumas fuente fuera de la casa o el trabajo de mi abuela. Ella era funcionario judicial y era frecuente en ese entonces el uso de plumas fuente entre abogados y jueces. Pero aún hoy día puedo encontrarme plumas fuente aquí y allá. Hace menos de un año mi hija mayor sufrió un pequeño accidente y fuimos a parar a la oficina de un médico traumatólogo. La hija de este médico – también médico traumatólogo – pasaba la consulta junto a su padre. Imagínate mi sorpresa cuando el padre utiliza una Sheaffer Targa para escribir el récipe de mi hija. Minutos después veo a su hija cargando de tinta una Montblanc 145 en un tintero. Médicos que utilizan a diario instrumental quirúrgico y de diagnóstico de última tecnología y que se guardan para sí el antiguo y calmado placer de escribir con una pluma fuente.

      Ya que mencionas los Blackberrys, uso uno con frecuencia para leer un foro de plumas fuente en internet. La nueva tecnología al servicio de la tecnología antigua.

      Tus palabras son muy precisas. Es exactamente esa “calma gratificante” la que nos dejan estas delicadas y a veces temperamentales plumas fuente.

      Ya puedo decir que tengo un cuate en Coatzacoalcos. Si lo repito cien veces, lo pronuncio sin tropiezos.

      Saludos,

      Carlos Javier.

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