Cross Townsend en Plata Esterlina – Instrumentos de escritura distintos a las plumas fuente

Introducción.

Cuando un cliente me pide prestado un instrumento de escritura, prefiero entregarle un bolígrafo antes que alguna de mis plumas fuente. Los bolígrafos de resina se arruinan ante la menor caída, por lo que el instrumento en cuestión debe ser preferiblemente de cuerpo metálico.

A lo largo de los años adquirí algunas piezas de rango intermedio que indefectiblemente terminé regalando. Los bolígrafos requieren ejercer algo de presión sobre el papel para depositar la tinta, y las secciones metálicas proporcionan un agarre precario del instrumento, que termina deslizándose entre nuestros dedos. Quienes están acostumbrados a usar bolígrafos de forma exclusiva, terminan habituados a la presión ejercida y al deslizamiento de los dedos. Quienes utilizamos frecuentemente plumas fuente, que escriben sin aplicar absolutamente ninguna presión sobre el papel, somos particularmente intolerantes con los bolígrafos en general, y con los deslizantes bolígrafos de agarre metálico en particular.

Con el tiempo se me ocurrió que un bolígrafo hecho de plata sin recubrir podría proporcionar un agarre más firme, sobre todo cuando la plata se oxida un poco y comienza a desarrollar su bella pátina. Por supuesto que mi búsqueda comenzó en Montblanc. Poco tardé en descubrir que sus bolígrafos de plata más baratos cuestan 100 euros más que una pluma fuente Meisterstück 149 de la misma marca. Es ridículo pagar tanto dinero por un bolígrafo, cuando por un poco menos puedes obtener uno de los instrumentos de escritura más perfectos de la historia, con un inmenso plumín de oro de 18 quilates incluido.

Luego de visitar mis tiendas de instrumentos de escritura favoritas, logré ubicar un bolígrafo marca Cross, modelo Townsend, fabricado en plata esterlina. El modelo Townsend es el más grande y de mayor diámetro en el agarre de la serie clásica de la marca, y el precio me pareció bastante atractivo.

Si obviamos los modelos de oro macizo, este Townsend de plata esterlina es el tope de la línea de Cross, por lo que el sobredimensionado e injustificadamente contaminante empaque me pareció un exceso típico de fabricante de instrumentos de escritura. Pero Cross comete el mismo exceso con sus piezas de costo intermedio, algo particularmente absurdo cuando consideramos que la mayoría de los compradores van a descartar esos empaques poco después de adquirir el producto. La siguiente fotografía muestra la caja exterior de color blanco, que protege la caja deslizable de color marrón, que finalmente contiene la caja plástica abisagrada donde viene el bolígrafo. Todo este desperdicio cubre la casi totalidad del teclado de la computadora portátil de 17 pulgadas que uso en mi oficina. El brillante bolígrafo metálico luce minúsculo ante las múltiples cajas que lo contienen.

Apariencia y diseño.

El bolígrafo Cross Townsend tiene una inspiración Art Deco, y de hecho su extremo cerrado se me parece al tope del Buffalo City Hall, uno de los edificios más imponentes que conozco. Precisamente ese extremo cerrado, junto al clip posicionado bastante bajo, se me asemeja a una pluma Sheaffer Balance, introducida al mercado en 1929. En definitiva, un diseño muy años 30 (del siglo XX).

Tanto el clip como la guarda de punta están fabricados en acero, y están apropiadamente marcados en bajorrelieve con la palabra “Metal”. El clip o gancho posee un segundo bajorrelieve con el nombre del fabricante y está bañado en plata para mantener la consistencia con el falso capuchón. La guarda de punta está bañada en rodio y pulida a espejo. El resto del exterior del bolígrafo está fabricado en plata esterlina.

El falso capuchón es cruzado longitudinalmente por ranuras separadas unos 10 grados sexagesimales, excepto en una pequeña área lisa cercana al clip diseñada para grabar el nombre del propietario del instrumento. El extremo cerrado del falso capuchón es coronado por un tassie de plata, y el extremo abierto termina en dos anillos decorativos también de plata, separados por una delgada franja de color negro. En la parte baja del área lisa del falso capuchón se puede observar la marca de autenticación de la plata, en forma de un mal formado bajorrelieve con las palabras “CROSS”, “925 SILVER” y una marca de artesano.

El cañón del instrumento está cruzado longitudinalmente por el patrón ranurado observado en el falso capuchón, pero sin el área lisa. Al final del cañón nos encontramos la precitada guarda de punta de metal duro, que evita las abolladuras que se producirían con facilidad si esta parte estuviese fabricada en maleable plata esterlina.

Construcción y calidad.

No se siente la misma calidad e intrínseca solidez de los bolígrafos Cross que se producían hasta hace unos años en los Estados Unidos, pero este ejemplar hecho por Cross en sus nuevas fábricas en China se siente bien fabricado. Tengo mis dudas acerca de la durabilidad del mecanismo de giro que despliega/retrae la punta, pues el plástico no se siente particularmente firme. En el peor de los casos, Cross reparará el instrumento durante toda la vida del comprador original si este asume los costos de envío y manejo en fábrica.

El exterior del bolígrafo se ralla con relativa facilidad, como es de esperarse en este metal noble. Estos rayones y arañazos superficiales son parte del placer de poseer y usar a diario un instrumento de escritura de plata esterlina, y la verdad que no me molestan en lo absoluto. De hecho trato a esta pieza con mucha menos delicadeza que a cualquier otra en mi colección, aunque no puedo decir que la maltrato. Basta limpiar el instrumento con un paño de joyero durante 2 o 3 minutos para borrar cualquier arañazo y restituir el bellísimo brillo de la plata recién pulida, pero evito hacerlo para no remover la bella pátina de óxido de plata que se forma en su superficie y que – como intuía – mejora mi agarre.

Peso y dimensiones.

Es un bolígrafo metálico muy largo y relativamente grueso, pero su peso es bastante liviano. De hecho me sentí confundido la primera vez que lo tomé entre mis manos, debido a que esperaba algo mucho más pesado.

A pesar de su gran longitud, la baja posición de su clip en el falso capuchón le permite prenderse con seguridad el los bolsillos frontales de mis camisas.

El grosor en el punto de agarre es un poco fino para mi gusto, pero es considerablemente mayor al resto de la línea de bolígrafos Cross. Me es tolerable para firmar documentos y listas de asistencias a reuniones, pero se torna rápidamente incómodo cuando debo tomar algo más que una nota corta.

Desempeño.

Los repuestos Cross fabricados en China son tan buenos como los que se fabricaban en los Estados Unidos. El repuesto en punto B es particularmente suave y agradable.

Mantenimiento.

El acabado se puede pulir hasta obtener un brillo esplendoroso al frotarlo un par de minutos con un paño de joyero.

Costo y valor.

Unos USD 140,00 por un instrumento de plata esterlina es un precio fantástico.

Conclusión.

Me gusta mucho el que sea de plata esterlina, y se ha convertido en mi bolígrafo por excelencia cuando no voy a tener las mejores condiciones para portar un instrumento de escritura fino. Por otro lado, si me viese obligado a usar un bolígrafo para cosas distintas a notas cortas y esporádicas, definitivamente escogería mi Montblanc Meisterstück 161 Le Grand.

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Montblanc Meisterstück 161 Le Grand – Instrumentos de escritura distintos a las plumas fuente

Introducción.

Cuando me decidí a comprar un bolígrafo de buena calidad, me dirigí a la boutique Montblanc de la ciudad donde vivo. Deseaba un instrumento de apariencia clásica y peso medio, pero no había decidido el tamaño apropiado. Probé los instrumentos de la serie “Starwalker”, pero su estética me pareció cuestionable y su sección bulbosa me pareció incómoda. Probé algunas Meisterstück metálicas de tamaño mediano, pero sus precios me espantaron rápidamente. Finalmente probé las Meisterstück de resina en tamaño mediano (164) y grande (161 Le Grand).

Las Meisterstück de resina vienen en negro con detalles bañados en oro o en platino. Descarté las de platino para que el bolígrafo hiciera juego con mi amada pluma fuente Montblanc Meisterstück 149. Al final me decidí por la 161 Le Grand, cuyo gran tamaño me parece más ergonómico y además complementa mejor a mi 149.

Se me hizo curioso que las boutiques Montblanc tienen estos instrumentos almacenados en unos blísters. Las cajas de presentación son añadidas después que se concreta la venta.



El instrumento viene acompañado del ya conocido folletillo genérico de Montblanc.



Apariencia y diseño.

Su apariencia es conservadora y serena, reminiscente a una pluma fuente Meisterstück posteada. Está fabricada en “resina preciosa” de color negro muy brillante, con detalles metálicos bañados en oro.



La parte de la pluma que simula el capuchón de una pluma fuente está coronada por el logo de Montblanc en color blanco. El gancho tiene grabados el número de serie individual de la pluma y la palabra “GERMANY” en discretos bajorrelieves. La parte oculta del gancho contiene un altorrelieve con la palabra “Pix”. Adyacentes a la boca del “capuchón” se encuentran tres bandas metálicas bañadas en oro: dos muy delgadas que enmarcan una tercera de unos 3,5 mm de ancho. Esta última posee las palabras “Montblanc”, “Meisterstück” y “Pix” grabadas en muy elaborados bajorrelieves. Cada letra en esas inscripciones está rellenada con un patrón de rayas inclinadas en bajorrelieve de dos niveles. La precisión de estos patrones solo puede obtenerse a través de un costosísimo proceso de maquinado, y su nivel de detalle es exquisito incluso si se le observa con un aumento de 20X.



Construcción y calidad.

No hay un solo defecto en todo el bolígrafo. El acople entre las dos piezas principales se hace mediante una rosca de bronce maquinada con mucha precisión, que gira suavemente. No hay holguras cuando se despliega o retrae la punta, y todo el mecanismo funciona con mucha seguridad.



Por otro lado, no es un bolígrafo para alguien descuidado. Esta hecho de una resina que se fractura fácilmente si sufre una caída. Estas fracturas son tan comunes que las boutiques Montblanc venden cañones de repuesto por un cuarto del precio del instrumento nuevo. He leído muchos ataques a Montblanc por la fragilidad de la “resina preciosa” con que hacen sus instrumentos, pero las fracturas tras una caída se deben al descuido del usuario y no a las cualidades intrínsecas del material con que está hecho. Es muy frecuente que sea alguien distinto al dueño quien deje caer un instrumento de escritura de 350 dólares.


Peso y dimensiones.

Con sus 15 centímetros de largo, es muy grande. Exhibe un gran diámetro en el agarre, lo que hace más soportable la tortuosa tarea de escribir con un bolígrafo. Me va muy bien, pero podría ser inapropiado para alguien con manos pequeñas.



Desempeño.

Utilizo un repuesto B (broad o ancho) original de Montblanc, y es uno de los repuestos de bolígrafo más suaves que he usado.


Mantenimiento.

Es fácil de limpiar con un trapo de algodón humedecido con agua.


Costo y valor.

Es un bolígrafo muy costoso, pero con el debido cuidado puede durar toda una vida.


Conclusión.

Me alegra haberlo comprado, ya que hace casi soportable escribir con un bolígrafo.

¿Es recomendable utilizar instrumentos de escritura distintos a las plumas fuente/estilográficas?

Hace unos meses conversaba con mi hija María Begoña acerca de los portaminas que uso en el trabajo. Entre risas me dijo que a mí me gustaba cualquier cosa que escribiera, en lugar de solo las plumas fuente. No me siento culpable por ello, pues recuerdo que a mi abuela Yolanda le encantaba escribir tanto con plumas fuente como con rollerballs de marca Pilot.

Lo cierto es que las plumas fuente son el mejor instrumento disponible para largas sesiones de escritura. Con ellas se puede escribir sin ejercer presión sobre el papel, lo que evita los calambres que todos hemos sentido en nuestra mano diestra después de intentar copiar con un bolígrafo todas la boludeces que dice un profesor en clase. Además, quienes apreciamos la variedad cromática, amamos la multitud de colores disponibles en las tintas para pluma fuente, y los efectos de sombreado que algunas de estas tintas producen sobre el papel.

Sin embargo, hay casos particulares donde otros instrumentos de escritura llevan una clara ventaja sobre la pluma fuente. Os menciono unos pocos que se me vienen a la mente en este instante:

  • Mi profesor de “Puentes” durante el décimo semestre de la carrera de ingeniería civil en la Universidad Santa María de Caracas fue el Ingeniero Vicente Lugo. De 70 y tantos cursantes, solo 19 tuvimos derecho a presentar examen final. De esos 19, solo 7 aprobamos la materia en finales. Para lograr aprobar la materia, tuve que enfrentarme exitosamente a 4 exámenes que empezaban al mediodía y terminaban poco después de las 8 de la noche, sin interrupción. Cada examen solía contener 4 “problemas” a solucionar y solo había tiempo de completar 2 exitosamente, de manera que incluso un 12/20 era un resultado ambicioso. Cada examen requería escribir muchos cálculos estructurales y dibujar múltiples estructuras a mano alzada. Jamás hubiese intentado superar ese reto sin la ayuda de un portaminas japonés de calibre 0,5 mm. En todo ese semestre me acompañó mi fiel portaminas Pilot “The Shaker” H515, ahora descatalogado. Por cierto, un par de horas antes del examen final de “Puentes”, un comentario de mi compañero de clases Rodolfo Gutiérrez acerca de los casos de carga sobre un puente a evaluar en primer término me hizo comprender todos los conocimientos previos acerca de la ingeniería estructural.
  • Un cliente o un colega necesita garabatear un dibujo para explicarnos algo o necesita firmar algún documento. Prefiero tener un bolígrafo o un rollerball disponible para prestárselo de inmediato, en lugar de prestarle mi pluma preferida y verlo destruir un plumín que amo.
  • Mi trabajo requiere la frecuente lectura de decenas y decenas de páginas de especificaciones técnicas y propuestas de contratos, mientras tomo breves notas aquí y allá. En esos momentos mi atención está centrada en los documentos frente a mí, y evito distraerme poniendo y quitando capuchones o accionando mecanismos retráctiles de plumín. Para esa tarea, nada supera a un bolígrafo abierto y ubicado a poca distancia del borde derecho del documento que estoy evaluando.
  • Un desconocido nos pide prestada nuestra “pluma” para llenar su planilla de depósito en el banco o su recibo de tarjeta de crédito en un restaurant de comida rápida. Mi respuesta estándar a ese desconocido es “¡Lo siento, yo no presto mis instrumentos de escritura!” Muchos desconocidos hacen comentarios desagradables después de esa respuesta, y no me importa en lo más mínimo. Simplemente no es higiénico compartir con un completo extraño un objeto tan personal como un instrumento de escritura, que adicionalmente suele ser costoso y delicado.

En próximas entradas os estaré mostrando algunos de esos instrumentos de escritura distintos a las plumas fuente que llevan una sonrisa a mis días.