Montblanc Meisterstück Solitaire Nikolai I Platinum 163 – Instrumentos de escritura distintos a las plumas fuente

Introducción.

En realidad estaba buscando un bolígrafo de resina Montblanc cuando me topé con esta belleza. La vi, pedí probarla, pregunté cuanto costaba, pagué y la traje a casa. Es una de las compras más irracionales que he hecho en mi vida. La belleza – percibida o real – hace que los hombres hagamos cosas estúpidas.



La joyería me entregó una caja de cartulina de colores negro y verde, adornada con la reproducción de un busto del Zar Nicolás I. Dicha caja estaba muy maltratada debido a la manipulación y almacenamiento inadecuados, y contenía lo siguiente:

  • Una caja dura cuadrada de color verde muy oscuro, cuyo interior está forrado de tela brillante muy suave. Bajo la tela se encuentra un dispositivo de sujeción del instrumento de escritura que evita que este último permanezca suelto dentro de la caja.
  • Un folletillo alusivo al Zar Nicolás I.
  • Un certificado de autenticidad de la malaquita usada, con la firma manuscrita del artesano que fabricó el capuchón.
  • El manual de instrucciones/garantía genérico de Montblanc.
  • Un repuesto rollerball fino (F).
  • Un repuesto fineliner (punta de felpa).


Apariencia y diseño.

Tiene la típica forma de habano de la línea Meisterstück, luego del rediseño de 1952. Sus formas son conservadoras, pero sus acabados son extravagantes y ostentosos. Definitivamente no es un instrumento de escritura para un individuo tímido.



El capuchón está hecho de bronce y está recubierto con una mezcla de resina y polvo de malaquita natural. De alguna forma el artesano ha logrado conferirle a la mezcla las vetas negras presentes en un trozo sólido de malaquita. El extremo cerrado del capuchón está coronado por un anillo recubierto de platino que termina en un botón con el logo del fabricante en resina negra y blanca. El clip es de metal recubierto de platino, y posee bajorrelieves con el número de serial individual del instrumento, la palabra “GERMANY” y un altorrelieve oculto con la palabra “Pix”. La boca del capuchón posee dos bandas finas que rodean una más gruesa con las inscripciones “MONTBLANC” y “MEISTERSTÜCK” exquisitamente grabadas.



La sección está constituida por una boquilla metálica bañada en platino. El agarre está recubierto de resina de color verde oscuro que no concuerda con la tonalidad verde del capuchón. Este último detalle discordante es un descuido inexcusable de Montblanc en una pieza tan costosa como esta.

El cañón es de bronce bañado en platino, y presenta un patrón estriado en su superficie.



El capuchón contiene un inserto plástico que se acopla a un anillo en la parte frontal de la boquilla de la sección. De esta forma, se puede tapar y destapar el rollerball sin necesidad de utilizar un mecanismo de rosca. La desventaja es que el inserto debe ser cambiado cada 3 o 4 años de uso diario, aunque las boutiques Montblanc usualmente los tienen disponibles a muy bajo precio. La ventaja es que se puede destapar y tapar el instrumento de escritura de forma muy rápida.


Construcción y calidad.

Sólida y carente de marcas de fabricación o moldeado. El acabado en malaquita del capuchón es espléndido, al igual que los grabados de la banda gruesa en la boca del mismo.



Peso y dimensiones.

Es un instrumento bastante delgado y relativamente pequeño. Cuando se postea, el peso del capuchón lo hace muy pesado y bastante desbalanceado. Sin embargo, cuando se usa sin postear es muy liviano y de longitud adecuada.

Las dimensiones son:

  • Tapado: 13,70 cm.
  • Destapado: 12,10 cm.
  • Posteado: 15,00 cm.


Desempeño.

Tanto los bolígrafos como los rollerballs escriben tan bien como lo haga el repuesto que tengan instalado en ese momento. Los repuestos disponibles para este instrumento y mis apreciaciones acerca de cada uno son las siguientes:

  • Repuesto rollerball original Montblanc en punto F o M: Duran muy poco, no pueden dejarse destapados sin usarse por mucho tiempo y su compleja fabricación los hace muy costosos. Estas limitaciones son propias de la tecnología rollerball en general, y no son exclusivas de estos repuestos Montblanc. En lo personal no me gusta como se siente el escribir con un rollerball, y sumado a las limitaciones señaladas, no usaría estos repuestos aún si me los regalaran.
  • Repuesto fineliner original Montblanc: Su punta de fieltro aporta una sensación de escritura suave y controlada, pero son costosos, duran poco y se secan muy rápidamente si se dejan destapados por mucho rato.
  • Repuesto de gel Pilot G2 (adaptado): La japonesa Pilot fabrica unos bolígrafos baratos y desechables con tinta de gel llamados Pilot G2. Pueden usarse en los rollerballs Montblanc con un poco de creatividad. Duran menos que un repuesto de bolígrafo pero mucho más que un repuesto de rollerball. Pueden dejarse destapados todo el tiempo sin ningún problema. Están disponibles en punto M y B.

Mi rollerball Montblanc estuvo guardado en su caja hasta que descubrí como adaptarle el repuesto de un Pilot G2. Desde entonces, lo llevo conmigo a todas partes.


Repuestos originales Montblanc que le sirven a este instrumento de escritura: Rollerball (arriba) y Fineliner (abajo).
Detalle de la punta de un repuesto rollerball (arriba) y fineliner (abajo) Montblanc.
Repuesto rollerball Montblanc (arriba) comparado con repuesto gel Pilot G2 (abajo). Este último es un poco más corto y requiere suplementarse con un trocito de corcho o borrador al fondo del cañon del instrumento de escritura.


Mantenimiento.

Es fácil de limpiar con un trapo de algodón humedecido con agua.


Costo y valor.

Compré esta pieza en la Joyería Mara, en el Centro Comercial Delicias Norte de Maracaibo. Cuando salió al mercado, costaba unos 550 dólares americanos. Yo pagué unos 300 por el instrumento en condición NOS (inventario viejo de artículos nuevos), con la salvedad que el empaque estaba bastante deteriorado por un almacenamiento y manipulación inadecuados en la tienda. Fue un buen trato cuando se toma en cuenta que un roller Montblanc Meisterstück 163 regular (de resina) con acabados en platino cuesta unos 400 dólares americanos.


Conclusión.

Nunca me gustaron los rollerball y este me demostró dolorosamente las razones. Solo se convirtió en una pieza favorita cuando descubrí como usarlo con un repuesto de gel de otro fabricante.

Cuando necesito un instrumento de escritura distinto a una pluma fuente, es frecuente que escoja este Meisterstück Solitaire Nikolai I Platinum 163 debido a su pequeño tamaño y a su resistente acabado metálico.

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¿Es recomendable utilizar instrumentos de escritura distintos a las plumas fuente/estilográficas?

Hace unos meses conversaba con mi hija María Begoña acerca de los portaminas que uso en el trabajo. Entre risas me dijo que a mí me gustaba cualquier cosa que escribiera, en lugar de solo las plumas fuente. No me siento culpable por ello, pues recuerdo que a mi abuela Yolanda le encantaba escribir tanto con plumas fuente como con rollerballs de marca Pilot.

Lo cierto es que las plumas fuente son el mejor instrumento disponible para largas sesiones de escritura. Con ellas se puede escribir sin ejercer presión sobre el papel, lo que evita los calambres que todos hemos sentido en nuestra mano diestra después de intentar copiar con un bolígrafo todas la boludeces que dice un profesor en clase. Además, quienes apreciamos la variedad cromática, amamos la multitud de colores disponibles en las tintas para pluma fuente, y los efectos de sombreado que algunas de estas tintas producen sobre el papel.

Sin embargo, hay casos particulares donde otros instrumentos de escritura llevan una clara ventaja sobre la pluma fuente. Os menciono unos pocos que se me vienen a la mente en este instante:

  • Mi profesor de “Puentes” durante el décimo semestre de la carrera de ingeniería civil en la Universidad Santa María de Caracas fue el Ingeniero Vicente Lugo. De 70 y tantos cursantes, solo 19 tuvimos derecho a presentar examen final. De esos 19, solo 7 aprobamos la materia en finales. Para lograr aprobar la materia, tuve que enfrentarme exitosamente a 4 exámenes que empezaban al mediodía y terminaban poco después de las 8 de la noche, sin interrupción. Cada examen solía contener 4 “problemas” a solucionar y solo había tiempo de completar 2 exitosamente, de manera que incluso un 12/20 era un resultado ambicioso. Cada examen requería escribir muchos cálculos estructurales y dibujar múltiples estructuras a mano alzada. Jamás hubiese intentado superar ese reto sin la ayuda de un portaminas japonés de calibre 0,5 mm. En todo ese semestre me acompañó mi fiel portaminas Pilot “The Shaker” H515, ahora descatalogado. Por cierto, un par de horas antes del examen final de “Puentes”, un comentario de mi compañero de clases Rodolfo Gutiérrez acerca de los casos de carga sobre un puente a evaluar en primer término me hizo comprender todos los conocimientos previos acerca de la ingeniería estructural.
  • Un cliente o un colega necesita garabatear un dibujo para explicarnos algo o necesita firmar algún documento. Prefiero tener un bolígrafo o un rollerball disponible para prestárselo de inmediato, en lugar de prestarle mi pluma preferida y verlo destruir un plumín que amo.
  • Mi trabajo requiere la frecuente lectura de decenas y decenas de páginas de especificaciones técnicas y propuestas de contratos, mientras tomo breves notas aquí y allá. En esos momentos mi atención está centrada en los documentos frente a mí, y evito distraerme poniendo y quitando capuchones o accionando mecanismos retráctiles de plumín. Para esa tarea, nada supera a un bolígrafo abierto y ubicado a poca distancia del borde derecho del documento que estoy evaluando.
  • Un desconocido nos pide prestada nuestra “pluma” para llenar su planilla de depósito en el banco o su recibo de tarjeta de crédito en un restaurant de comida rápida. Mi respuesta estándar a ese desconocido es “¡Lo siento, yo no presto mis instrumentos de escritura!” Muchos desconocidos hacen comentarios desagradables después de esa respuesta, y no me importa en lo más mínimo. Simplemente no es higiénico compartir con un completo extraño un objeto tan personal como un instrumento de escritura, que adicionalmente suele ser costoso y delicado.

En próximas entradas os estaré mostrando algunos de esos instrumentos de escritura distintos a las plumas fuente que llevan una sonrisa a mis días.