Aurora Black – Evaluación de tinta para pluma fuente

Tinta: Aurora Black.

Contenedor: Botella de 45 ml.

Comprada en: Obsequiada por un amigo.

Precio: USD 14,50.

Papel:
1.-) Rhodia dotPad de 80 gr/m2.
2.-) Papel genérico y poroso de mediana calidad.

Tiempo de secado:
Rhodia: 25 segundos.
Genérico: 5 segundos.

Flujo: Tinta muy húmeda, con alta tasa de flujo y excelente lubricación. El plumín parece flotar sobre el papel, proveyendo una de las experiencias de escritura más placenteras que he experimentado. Por su copioso flujo, es una opción excelente para plumines muy secos.

Feathering:
Rhodia: inexistente.
Genérico: presente pero casi inapreciable.

Bleeding:
Rhodia: inexistente.
Genérico: bajo.

Saturación: Media hacia alta.

Sombreado: Presente pero muy ligero. La mayoría de mis letras presentan tonalidades entre el negro y un gris muy oscuro.

Resistencia al agua:

La caja de esta tinta la califica como permanente. Contiene un componente permanente de color gris claro, y otro componente soluble en agua, de color negro oscuro.

Si la tinta seca sobre el papel es salpicada, las gotas de agua disuelven el componente hidrosoluble y se mezclan con él, dejando una mancha de color gris verdoso a través del cual se puede observar – con cierta dificultad – el trazo original.

Bajo el grifo durante 30 segundos, el agua lava totalmente el componente hidrosoluble, revelando con mucha claridad el trazo original en el color gris claro del componente permanente.

Opinión general:

Es una tinta negra muy oscura, que fluye muy bien, y posee una alta lubricación que hace muy agradable el roce del plumín sobre el papel. No produce ni feathering ni bleeding de consideración, por lo que es adecuada incluso en papeles porosos de mediana calidad.

Su componente permanente pudiese representar alguna ventaja en caso de contacto con el agua, pero el componente hidrosoluble de la tinta siempre va a generar una mancha muy desagradable sobre el papel. Quedaría la alternativa de lavar todo el componente hidrosoluble del papel para revelar con claridad el componente permanente subyacente, pero en realidad, es mejor no mojar lo escrito con pluma fuente.

Las rosas bermejas.

Le daré rosas, solamente rosas, apenas rosas
bermejas. Nada más completará nuestro viejo amor
sino rosas purpúreas
como el lejano gusto de sangre
de sus labios martirizados.
Pues entre sus senos hay lugar todavía
para una tercera flor
silenciosa de tanta inexcedible espera.

Tuviera Río millones de rosas esta mañana
y todas, aun las entreabiertas, serían para ella,
y en verdad sería muy poco
para tan gran sueño de rosas.

Otros darán a la mujer amada ramilletes de zinias,
petunias, lirios, azaleas y otras flores afortunadas.
Yo daré solo rosas, solamente rosas rojas,
única y exclusivamente rosas escarlatas.

Una cosa es amar a una mujer. Otra, darle rosas
bermejas. Una cosa es el amor; otra, el homenaje
al objeto de ese amor que no cuenta las rosas.
Pero el amante debe ser coherente con el sueño
de agregar lo superfluo a lo necesario,
y obsequiar rosas -millones de rosas-
a una mujer que preguntará:
-¿Para qué tantas rosas, tantas rosas bermejas?

Poema de Ledo Ivo, poeta brasileño.

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